Próxima visita guiada
En este momento no hay fechas abiertas para la visita guiada gratuita al Yacimiento del Cerro de Montecristo. Déjanos tus datos y te avisaremos en cuanto convoquemos una nueva.
Solicitar visita para grupos, colegios o colectivos
Este tipo de visita tiene un coste de 100€ por visita (grupo completo). Rellena el formulario y nos pondremos en contacto contigo para confirmar la fecha y el importe a abonar.
El Cerro de Montecristo
Abdera
La etimología del nombre Abdera en lengua fenicia podría proceder de la expresión ‘bn ‘dr, que significa literalmente «gran piedra». La palabra ‘bn significa también «estela» e «hito», posiblemente en referencia a las alturas de la Sierra de Gádor, como referencia visual en la navegación por el Mar de Alborán, desde donde se divisan las cumbres de más de 2200 m de altitud. La «gran piedra», la «montaña» o la «gran columna», como se puede traducir el significado de Abdera en fenicio, daría nombre al mejor fondeadero de la costa que existía bajo la Sierra de Gádor y a la ciudad, que no se ven desde alta mar.
El medio natural y los recursos en el entorno de Abdera
La ciudad de Abdera se situaba junto a la antigua desembocadura del río de Adra, que separa la Sierra de la Contraviesa de la Sierra de Gádor, pertenecientes a la Cordillera Penibética. Su base geológica es rica, sobre todo en esta última, en yacimientos de galena con alto contenido en plomo y en menor medida de hierro y alguna galena argentífera, que conforman una importante zona minera explotada hasta el siglo XX. La vegetación original del entorno de Abdera en el pasado podemos conocerla mediante los estudios de los restos de carbón hallados en el Cerro de Montecristo. Su entorno estaba definido por el lentiscar, un paisaje vegetal en el que predomina el lentisco, junto a otras especies arbustivas como el acebuche o el labiérnigo y un abundante matorral formado por romero y jara. Dentro del lentiscar también crecía el pino carrasco, si bien las especies arbóreas de las sierras eran el pino salgareño y el pino albar, así como la encina o coscoja, menos abundante. Junto a los cursos de agua crecían el fresno y el taray. Los animales silvestres que se han documentado arqueológicamente fueron el ciervo, el jabalí y el conejo. Del mar, por último, procedían cuantiosos recursos como la pesca de peces y moluscos y la sal, que hicieron posible durante siglos una importante industria de salazones de pescado y tinte púrpura.
El Cerro de Montecristo
La antigua fundación fenicia de Abdera se remonta al siglo VIII a. C. y se identifica con el actual Cerro de Montecristo. La población continuó en el mismo solar en época romana ocupando unas 5 hectáreas de superficie de un cerro de 50 metros de altitud dominando el puerto natural formado en la antigua desembocadura del río de Adra. Conocido por los eruditos desde el siglo XVII como «Adra la Vieja», noticias escritas de los siglos XVIII y XIX señalaban la existencia de ruinas e inscripciones romanas en su solar. Aunque en los siglos XIX y XX sufrió aterrazamientos y desmontes para el aprovechamiento agrícola, el Cerro de Montecristo conserva en su subsuelo los restos de una antigua ciudad fenicia y romana con 13 siglos de existencia. Protegido como Bien Cultural, su recuperación hace posible el conocimiento de las formas de vida de los antiguos abderitanos y su historia.
lalle-
En 1833, la Reina Regente María Cristina configuró las actuales provincias andaluzas, acabando definitivamente con la anterior separación en reinos. Desde esa fecha, Adra dejó de pertenecer a Granada para incorporarse a la provincia de Almería.








